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SOCIEDAD GALLEGA DE CIRUGÍA ORTOPÉDICA Y TRAUMATOLOGÍA

 
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Primeros Auxilios

APARATO LOCOMOTOR

Puede ver la información sobre primeros auxilios en el aparato locomotor aquí.

LA PIEL

Es el órgano que recubre todo el cuerpo. Su función es de barrera protectora, impidiendo la entrada de gérmenes del exterior. Está formada por tres capas:
  • Epidermis: Es la capa más superficial de la piel.
  • Dermis: Está por debajo de la anterior; en ella se encuentran las glándulas sudoríparas y sebáceas, así como la raíz del pelo.
  • Hipodermis: Es la capa más profunda de la piel y en ella se encuentran los vasos sanguíneos que nutren a toda la piel.


  • Lesiones en la piel y en el Sistema Muscular

    La piel puede resultar lesionada por múltiples causas dando lugar a varios tipos de lesión en función de la fuerza agresora y la profundidad de la lesión:
  • Heridas.
  • Contusiones.
  • Traumatismos.
  • Quemaduras y causticaciones.
  • Herida

    Es toda pérdida de continuidad en la piel, secundaria a un traumatismo. Como consecuencia de la agresión de este tejido existe riesgo de infección y posibilidad de lesiones en órganos o tejidos adyacentes: músculos, nervios, vasos sanguíneos, etc.

    Las heridas pueden ser graves en función de una o varias de estas características:
  • Profundidad
  • Extensión
  • Localización
  • Suciedad evidente, cuerpos extraños o signos de infección
  • Primeros auxilios en caso de heridas leves:
  • Cohibir la hemorragia (en su caso).
  • Desinfección del material de curas.
  • Desinfección de las manos del socorrista.
  • Limpieza de la herida con agua oxigenada o con agua y jabón, del centro a la periferia. Si la herida es profunda, utilizar suero fisiológico para su limpieza.
  • Si la separación de bordes es importante, la herida necesitará sutura por un facultativo. Si no es así, pincelar con un antiséptico y dejar al aire. Si sangra, colocar un vendaje compresivo (gasas sujetas con venda no muy apretada).
  • Recomendar la vacunación contra el tétanos.
  • NO UTILIZAR directamente sobre la herida: alcohol, algodón, yodo, polvos o pomadas con antibióticos.
  • Primeros auxilios en caso de heridas graves:
  • Efectuar la evaluación inicial de la víctima.
  • Controlar la hemorragia y prevenir la aparición del shock.
  • Cubrir la herida con un apósito estéril y procurar el traslado en la posición adecuada, controlando las constantes vitales.
  • NO extraer cuerpos extraños enclavados. Fijarlos para evitar que se muevan durante el traslado y causen nuevos daños en su interior.
  • Casos con heridas especiales

    Existen casos especiales de heridas como:
  • Neumotórax abierto o herida perforante en el tórax: es la presencia de aire en la cavidad pleural, producida por la entrada de aire desde el exterior (herida torácica), y provoca un dolor intenso y dificultad respiratoria.


  • Primeros auxilios en caso de heridas perforantes en tórax:
  • Taponamiento oclusivo parcial (un lado sin cerrar).
  • Traslado urgente en posición semisentado.
  • NO EXTRAER cuerpos extraños alojados (inmovilizarlos).
  • Vigilar periódicamente las constantes vitales.
  • NO dar de beber a la víctima.
  • Heridas perforantes en abdomen: cuyas complicaciones más frecuentes suelen ser:
  • Hemorragia interna: prevenir el shock hipovolémico.
  • Perforación del tubo digestivo
  • Salida de asas intestinales
  • Primeros auxilios en caso de heridas abdominales:
  • Cubrirlas con un apósito estéril (humedecido)
  • Traslado urgente en posición decúbito supino con las piernas flexionadas.
  • NO EXTRAER cuerpos extraños alojados.
  • NO reintroducir contenido intestinal (cubrirlo con apósito estéril húmedo).
  • NO dar nada de comer ni de beber.
  • Vigilar con frecuencia las constantes vitales.
  • Amputaciones traumáticas: Son la pérdida de algún miembro, o parte de él, como consecuencia de un traumatismo. En estos casos suele actuar un acto reflejo de constricción de los vasos sangíneos producido por la depresión, retrasando que la persona muera desangrada (unque exista inevitablemente abundante pérdida de sangre. Pero esto no siempre es así; debe preverse el shock hipovolémico.

  • Primeros auxilios en caso de amputaciones traumáticas:
  • En la zona de amputación debe controlarse la hemorragia (torniquete, si procede).
  • La parte amputada:
  • Se cubrirá con apósitos estériles.
  • Se colocará dentro de una bolsa de plástico.
  • Se colocará dentro de otra bolsa de plástico o recipiente con hielo en su interior.
  • Trasladar junto al lesionado a un centro especializado para su reimplante.
  • Contusión

    Es la lesión producida por la fuerza vulnerante mecánica que se produce sin romper la piel y puede producir magulladuras o aplastamientos u ocultar otras graves lesiones internas.

    Se clasifican por su importancia en:
  • Contusión simple: es la agresión en su grado mínimo provocando un enrojecimiento de la piel, sin mayores complicaciones. P. ej.: una bofetada.
  • Primer grado o equimosis: es la rotura de pequeños vasos que da lugar a acúmulos de sangre (cardenal) que se sitúan en la dermis.
  • Segundo grado o hematoma: la sangre, extravasada en mayor cantidad, se acumula en el tejido celular subcutáneo (chichón).
  • Tercer grado: muerte de los tejidos profundos. Al cabo de un tiempo, los tejidos profundos de la piel mueren por falta de aporte nutritivo.
  • Primeros auxilios en caso de contusiones:
  • Inmovilizar la zona afectada y elevarla.
  • Aplicar frío local mediante compresas de agua fría o hielo (envuelto en un paño o bolsa para que no toque directamente en la piel) para conseguir vasoconstricción o cerramiento de los vasos sanguíneos y congelación (anestesia) de las terminaciones nerviosas del dolor.
  • NO pinchar los hematomas.
  • Valorar por personal facultativo, ya que suelen ocultar bajo ellas, en ocasiones, lesiones importantes internas que pueden pasar desapercibidas.
  • Quemadura

    Es toda lesión producida por el calor en cualquiera de sus formas. Los factores que determinan la gravedad de una quemadura son:
  • Profundidad: condiciona la cicatrización.
  • Extensión: el peligro de muerte es directamente proporcional a la superficie quemada.
  • Localización: cara, manos, orificios naturales, genitales, etc.
  • Edad: niños y ancianos.
  • Riesgos de infección: se produce siempre por la pérdida de la piel.
  • Según la profundidad se clasifican en tres grados:
  • Primer grado o eritema: es el enrojecimiento de la piel. Afecta a la epidermis.
  • Segundo grado: afecta a la epidermis y dermis. Aparecen ampollas que contienen plasma en su interior.
  • Tercer grado: afecta a la hipodermis, dermis y epidermis y pueden afectar a músculos, nervios, vasos sanguíneos, etc. Se caracteriza por una escara de color negruzco o castaño oscuro. No son dolorosas, por la destrucción de las terminaciones nerviosas del dolor.
  • Por su extensión puede existir gravedad. Una forma rápida de calcular la superficie quemada, consiste en utilizar como unidad de medida la palma de la mano de la víctima, que equivale al 1% de su superficie corporal.

    Consideraremos grave a toda aquella quemadura que afecte a más del 1% de la superficie corporal, excepto si es de primer grado.

    Primeros auxilios en caso de quemaduras:
  • Valorar el estado general de la víctima (evaluación inicial) y asegurar las constantes vitales.
  • Enfriar la quemadura inmediatamente, poniendo la zona afectada bajo un chorro de agua fría, por lo menos durante 10 minutos o incluso más, si no desaparece el dolor. En caso de quemaduras químicas, ampliar el intervalo a 15 ó 20 minutos bajo el chorro de agua abundante.
  • Cubrir la zona afectada con apósitos estériles o en su defecto muy limpios (sábanas, fundas de almohadas, etc.) y humedecidos.
  • NO aplicar cremas, pomadas o cualquier otro medicamento o producto.
  • NO quitar, como norma general, la ropa a la víctima, sobre todo si está adherida a la piel. Solamente quitaremos la ropa en caso de que esté impregnada en productos cáusticos o hirvientes.
  • NO dar nada de beber. Si tiene sed, humedeced sus labios.
  • NO pinchar las ampollas.
  • Retirar los anillos, relojes, pulseras, etc.
  • Si la persona está ardiendo, impedir que corra. Apagar las llamas cubriéndola con una manta o similar, o haciéndola rodar en el suelo.
  • Si la quemadura es extensa, prevenir la aparición del shock.
  • Trasladar a la víctima a un centro especializado cuanto antes. Allí se valorará, entre otras cosas la administración de líquidos.
  • Causticación

    Es la impregnación de la piel con sustancias corrosivas como ácidos, productos químicos, etc.

    Su tratamiento es similar al de las quemaduras:
  • Retirar la ropa impregnada.
  • Arrastrar el corrosivo con agua abundante.
  • Tratar después como el resto de las quemaduras: cubrir y trasladar.
  • Si la causticación se produce en los ojos:
  • Lavar con agua abundante durante un mínimo de 20 minutos.
  • Cubrir ambos ojos.
  • Traslado urgente a un centro especializado.
  • Congelación

    La congelación no debe confundirse con el proceso inicial a ella: la hipotermia o disminución de la temperatura del cuerpo por exposición prolongada a la baja temperatura ambiente, que se tratará más adelante.

    Cuando una persona está helada por excesiva exposición al frío presenta los siguientes síntomas:
  • Entumecimiento, tiritones (mecanismo de defensa para producir calor).
  • Somnolencia; pérdida de visión.
  • Tambaleo.
  • Aturdimiento o semiinconsciencia.
  • Momentos antes de declararse la congelación, es posible que la piel de la víctima tenga el aspecto normal, pero a medida que la congelación progresa la piel se vuelve blanca o gris-amarillenta, hay entumecimiento, hormigueos, excesivo sueño. Es posible que haya dolor pero también puede ser que no. Pueden aparecer ampollas. Las zonas más afectadas suelen ser las orejas, la nariz y los dedos, aunque puede haber una congelación generalizada.

    Como norma general, ante una congelación:
  • NO realizar fricciones locales (tampoco con nieve). Las zonas congeladas se vuelven frágiles y pueden partirse.
  • Cubrir la zona afectada con mantas o ropa de abrigo.
  • NO debe aplicarse bolsas de agua caliente ni compresas calientes ni colocar a la víctima cerca de una estufa. El calor excesivo aumenta el daño de los tejidos por una brusca vasodilatación. Si la congelación está generalizada, proceder así:
  • Colocar a la víctima en una habitación a la que se la irá aumentando la temperatura paulatinamente, a razón de 2 grados por hora. O bien:
  • Bañar a la víctima en agua tibia (23 a 27 grados), a la que se la irá aumentando la temperatura a razón de 4 grados a la hora.
  • Aplicar una cura de urgencia en caso de haber heridas (ampollas, escamas, etc.)
  • Si el individuo está consciente se le deben dar bebidas calientes muy azucaradas pero no alcohólicas: té, café, caldo, etc.
  • Cuando haya entrado en calor, hay que animarle a que haga ejercicio con los miembros afectados.
  • Lesiones producidas por la electricidad

    La electricidad provoca quemaduras, pero también suele producir graves lesiones en el sistema nervioso, inhibiendo o "interfiriendo" el sistema nervioso vegetativo, provocando la parada respiratoria y la cardíaca, de persistir la corriente.

    La humedad de suelos y paredes y nuestra propia resistencia interna determinan la intensidad que circulará por nuestro cuerpo

    Es importante conocer si la corriente es en baja o en alta tensión: en la baja (denominada también de uso doméstico con 125, 220 ó 380V) es necesario tocar el conductor para hacer contacto y en la alta (más de 1000V), antes de llegar a tocar salta espontáneamente un arco eléctrico y establece el contacto. Esta tensión está presente en las columnas y torres metálicas que cruzan nuestros campos y ciudades, por todos conocidas, cuyas tensiones van desde 12.000 hasta más de 142.000V); en el interior de aparatos con tubos de imagen -televisores, monitores, etc.- en cuyo interior encontramos tensiones entre 4.000 y 17.000V aún después de desconectado y en los anuncios y luminosos de neón. También está presente en las vallas electrificadas que guardan el ganado (si no cumplen los requisitos del Reglamento de Baja Tensión puede ser mortal) y en los tendidos eléctricos de trenes, tranvías, trolebuses, etc.

    Las tensiones peligrosas en corriente continua las encontramos sólo en usos industriales.

    Para manipular un conductor con alta tensión es necesario establecer unas medidas muy altas de seguridad. Debe hacerlo un técnico, utilizando pértiga aislante, guantes especiales no conductores o resistentes a la tensión del arco, banqueta o plancha de material aislante que nos separe del suelo.

    En baja tensión, extremar también las precauciones, cortar la corriente y utilizar un palo seco o algo aislante para retirar el cable.

    Como norma general, seguiremos estas pautas:
  • Desconectar la corriente antes de tocar a la víctima.
  • Si esto no es posible, aislarnos con palos, cuerdas, etc. sin tocar a la víctima directamente.
  • Comprobar las constantes vitales e iniciar RCP. Si es necesario, incluso durante varias horas, por lo que habrá que prever turnos.
  • Cubrir la zona afectada (orificios de entrada y salida).
  • Trasladar al hospital aunque las lesiones sean mínimas: pueden aparecer alteraciones tardías.

  • Toda esta información ha sido obtenida del portal SOS Emergencias, dirigido por Jesús Gómez Sánchez


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    Última actualización: 06/01/2009
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